Mi primera cueva


Había estado en lugares donde poca gente puede llegar, en cuevas que en lo particular me parecían enormes y bonitas, poco a poco incrementó el gusto por explorar esos lugares secretos y decidí formar parte del Grupo Espeleológico Jaguar, con quienes empecé asistir a sus talleres y poco a poco aprender las técnicas necesarias de espeleología.

Con el GEJ comencé a ir a cuevas y simas, con ello me daba cuenta que había otro mundo allá abajo, el cual quería seguir explorando, después de varios talleres y salidas a cuevas que para el GEJ eran fáciles, pero para mí eran un reto, llegó el día en que nos dieron la oportunidad de bajar a la cueva Paraíso, la cual en las primeras salidas me pareció espectacular tan solo por haber bajado unos cuantos metros, era la primera cueva como tal en la que bajaba y tardábamos todo el día ahí adentro puliendo nuestras técnicas.

Las salidas a la cueva Paraíso se ponían cada vez más interesantes, aunque se nos dificultaba en ocasiones poder ir por el tema familiar, ya se había convertido en una pasión. Daniel, mi hermano mayor quien junto conmigo tomo los talleres y ha sido con el que he compartido el gusto de la aventura, también estaba entusiasmado en esa cueva, nuestra primera cueva. Siempre de regreso a casa, aunque cansados, volvíamos contentos porque cada salida llegábamos un poco más lejos. Y entre broma decíamos “tenemos que mejorar para ser más rápidos y poder ir más adentro”, volvíamos a nuestra rutina del día a día, pero siempre pendientes de la próxima salida a la cueva.

Nos reunimos  y programamos una salida más, parecía una salida normal como las anteriores de llegar otro poco más lejos que antes, Kaleb organizó el grupo en dos partes, un grupo que iría tomando fotografías y otro que iría con él para seguir armando la cueva. Llego el día de bajar nuevamente a la cueva, y como se había programado, Daniel, Kaleb y yo íbamos adelante equipando, Rafa, Oel, Adrian y Luis quedaron atrás para tomar fotografías. Volvíamos a bromear una vez más con Daniel diciendo “ese Kaleb que prisa lleva, camina muy rápido en los meandros y nosotros muy lento” pero  a la vez entendíamos la emoción que lo hacía ir rápido, descendíamos los tiros que ya estaban armados e intentábamos ser rápido para ir a la par de Kaleb, hasta que llegamos al punto donde todavía faltaba armar, una vez armado descendimos hasta llegar al fondo del un salón enorme. Kaleb nos comentaba “este es el salón al que el GEJ había llegado anteriormente ya que no habíamos podido continuar por que más adelante se cierra”. Aun habiendo escuchado eso, la emoción por explorar cualquier entrada por donde cupieramos no desapareció y decimos seguir, llegamos al punto donde se cerraba y se formaba un sifón, parecía que nuevamente ahí terminaba la cueva, de pronto Kaleb empieza a subir atreves del lodo hacia una pequeña entrada de un meandro y nosotros le seguimos con algo de miedo por lo resbaloso que estaba, cuando escuchamos decir a Kaleb “suban, suban el meandro sigue” y después no le escuchamos mas, no sé como subimos esa parte sin caer pero logramos subir, caminamos y de pronto ahí estaba Kaleb contento sin aun decirnos nada, entonces nos dimos cuenta que habíamos llegado a un gran salón, aún mas grande que el anterior, que ni siquiera poniendo la luz más alta de mi lámpara alumbraba el techo o la pared de enfrente, estaba impresionado por lo grande que era, ahí había más lodo de lo que jamás había visto, se hacían montañas, y pensaba: <que tan grande será este salón para que haya esta cantidad de lodo>, sabía que nos somos nada ante la naturaleza, pero ese salón me lo recordaba nuevamente. Kaleb contento nos dijo “felicidades chavos somos los primeros en pisar este salón”, seguimos explorando y encontramos dos entradas más que por tiempo solo recorrimos una parte y decidimos regresar, pero ya teníamos un motivo más para regresar a la cueva el Paraíso, mi primera cueva.

Ahora sabemos que la cueva continua, y esperamos nos siga dando más sorpresas...

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